Ver venir

Kaixo! Había cogido buen ritmo con el blog pero he tenido que pisar el freno. Primero por unas ansiadas vacaciones y después para hacer tierra y ver cómo afrontar el nuevo curso dadas las circunstancias. Tras mucho pensar he decidido que con la situación actual no voy a sacar los cursos regulares en mi taller. Las clases de creatividad textil y de bordado van a tener que entrar en barbecho -palabra fetiche últimamente- al menos tal y como las he venido dando hasta ahora. Es de sobra sabido los beneficioso que es el barbecho para la riqueza de la tierra, así que no es tan triste la noticia ;)

Talleres y clases voy a dar, pero con nuevas fórmulas más concentradas en el tiempo, donde trabajar cosas específicas, y en espacios que nos permitan estar tranquilas y cómodas, respetando las medidas de seguridad.
Cuando tenga las propuestas desarrolladas las publicaré en los lugares habituales, y ya sabéis que podéis suscribiros al boletín de noticias para aseguraros de recibir la información. Ese pobre, el Berutanews, también había cogido un buen ritmo… pero desde que comenzó la pandemia lleva en estado de confinamiento, espero que pronto pase al menos a la fase 1.

Laster arte!

Aireando la caja de pandora.

Estoy haciendo un curso sobre recursos sostenibles en la industria de la moda (tengo un proyecto entre manos que ya os contaré cuando esté un poquito más desarrollado), la semana pasada tuvimos la primera clase e hicimos un recorrido por todas las areas en la que tiene incidencia -dañina- la industria textil, la segunda más contaminante después del la del petróleo. Una joya.
No es nuevo, ya sabemos las malas prácticas que se extienden alrededor del globo para que tengamos a disposición prendas nuevas y baratas constantemente. O al menos yo creía que ya lo sabía, pero ves las cifras y adquieres la dimensión real del problema. Escalofriante. Muy escalofriante. Tres ejemplos de los mil: para conseguir 1 kg de algodón se necesitan 20000 litros de agua (sí 20000), la media de ropa que desecha una familia al año es de 30kg de la que el 85% termina en vertederos o incinerada, se sigue utilizando mano de obra infantil para la recogida de algodón porque al tener las manos más pequeñas dañan menos la flor. Ahí es nada para el siglo 21.

La buena noticia es que hay cada vez más alternativas, más conciencia y que la capacidad de regeneración de la naturaleza es alucinante. Pero hay que darle la oportunidad, claro.

No generar apenas desechos es algo que he tenido muy en cuenta desde que empecé mi andadura en creación textil, pero siempre se generan restos de tela e hilo. El otro día después de clase me puse a hacer una revisión de mi caja de retales, y he empezado a ver cómo darles salida. La primera, conseguir piezas de tela más grandes que reconvertir en objetos o prendas, es decir, el patchwork de toda la vida, el “auténtico”, el que se hace con los cachitos que tienes de otras labores.

El primero lo he hecho a lo loco, me consta que esta es un arte en la que se busca la geometría, la rectitud de las líneas, pero… cada uno es como es, a mí me gusta más ver qué genera lo que tengo modificándolo lo menos posible.
He conseguido una pieza de 60×30, como base no está nada mal!

Pronto iré a por la siguiente:

Viendo cómo se organizaban las marcas de ropa que se fundamentan en la reutilización y el reciclaje, una buena manera es organizar los retales por color o por tipo de material. Una vez que tienes un buen grupo con las características que buscas, no tienes más que ir haciendo el puzle.

Ya os contaré mejor truquillos y la base para unir unas piezas con las otras obteniendo costuras limpias. ;)

Por hoy, os dejo con un pequeño video en el que se puede apreciar la belleza de reutilizar piezas existentes:

Y un documental acerca del reciclaje y las fibras con las que esta misma marca de ropa confecciona sus prendas.

Yo hoy por la tarde tengo la segunda clase, deseando que den la seis!