The joy

… of playing without a purpose.

I`ve been quite stressed lately, I have always an insane amount of things in my to do list, and the results of the hard work don´t come back the way they should be. Even if it doesn`t seem so from the outside, trying to make a living out of a creative-artistic-personal-ethical-freelance job is very tough most of the time. Don`t get me wrong, I am fully aware that there are paths much more harder than this one, but that doesn`t ease the concerns.

It`s difficult to flow and enjoy with so much uncertainty, so many wonderings about what you should do to make it work and -mainly- the weigh of “it`s all in your hands” quote (which by the the way, is a common but fake belief).
It`s been a while since I have troubles to trust my work and future, and I lose the sense of what I` ve chosen to do. That`s the truth. And as you will know, this is a fundamental attitude to get things done in a bright way and to be brave enough to make some moves. My catch 22 situation also applies to logistics, but that is a much more boring matter, so I` ll preserve you from it ;)

This said, there`s still hope. I think I am starting to make small steps, to change my mindset to feel the joy in a regular basis, relax and stitch by stitch be confident again. ​
Yesterday I decided to mow the grass of my cat´s pot, it was so beautiful that I collected it in one of my favourite dishes. I bought this wavy jewel in a flea market in a time where I was obsesed to find bathtubs for the ladies, this never served to that purpose, not until now. The bowl of grass was literally asking me to come inside, so I did it the only way I could: get the -first- bathing lady out of her foam bath and give her a grass bath. Lucky her.

Of course she is again taking her regular bath in her white and blue bathtub… You know, grass baths are rare experiencies that don`t last long. If anytime you have the chance, don´t doubt it, leave all behind and get into it.

grass_bath

 

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Treasures

Confess, sewing lover, you have a special “thing” with materials. We all love to treasure them, search for rarities and catch them, collect scraps, organize them, from time to time have a look into our jewelry boxes, touch them, and enjoy the feeling that it`s all yours… You can use it if you want to.

Each of us has got its own weaknesses, mine are buttons, ribbons and, as you can see, laces.
If they are antique or vintage even better. The truth is that I use them in my work quite rarely, but I think it`s a very meaningful and powerful material. When you need lace, you need lace.
And it has nothing to do an industrial one with a handmade one. You literally feel the care, hours and intentions that someone left in one of those delicate pieces.

One of my mottos to create is “You already have the perfect material in your studio”. Most of the time it is true, so firstly I do my best to find it among my stuff. I believe that this way you, first of all, have a more sustainable way to work, and as a result, you need to push your creativity to give to the material the feeling, shape, texture or whatever you are looking for. I think that when it works out the piece turns to be very special and complex.
(Sometimes though the material you`re looking for is actually in the haberdashery, the fabric store, the hardware store or anywhere out there…)

I`m a humble collector, I buy materials in small amounts and I get others when they come to me. I am lucky enough to be in people`s minds when they have old fashioned trimmings or their grandma`s treasury box (I told you, every seamstress is a scrap-collector XD).
Anyway, the main paradise for me is a good flea market. If you have one in your city, I`m very jealous of you, how I wish to have each Sunday the opportunity to find old 1900`s dresses to save the laces!!!

Alfiler, mon amour

He visto en Threads Magazine un repaso a los tipos de alfileres y he decidido hacer una entrada con los que uso yo habitualmente (y no tan habitualmente…). Dice Judith Neukam en el vídeo que para sus colegas es una “pin-snob”; bueno, aquí hay otra. Culpable de los cargos.
Los alfileres son una de las herramientas base, y al igual que las agujas, los hay de diferentes longitudes, grosores, formas y acabados. Y cada uno tiene cualidades específicas que pueden facilitar la tarea, o lo contrario. En costura se trabaja con materiales muy diversos, los tejidos reaccionan de manera muy distinta, y la pieza en las que estés trabajando también. No tiene nada que ver hacer un peluche de pana o uno de felpa, un bolso de terciopelo o uno vaquero, prendas de vestir o esculturas textiles. ¿Puedes pelar una patata con un cuchillo jamonero? Sí.

Ahí va mi colección de alfileres. Teniendo en cuenta que llevo ya más de diez años en esto, no son tantos, ¿no? XD

El todoterreno.
Es el más usado y el que más se ha extendido por los hogares y talleres de costureras. Como la mayoría de los alfileres, es de acero, por lo que es resistente y no se oxida (a no ser que caiga en el abono más absoluto en condiciones de humedad altas).
Suele tener aprox. 3cm de largo, finito… y de cabeza pequeña. Cómodo.
Eso sí, como es el más “normal” se encuentra en todos los lados y en mil calidades diferentes. Parece que no va a ser importante, pero hazte un favor: compra en mercería.

Cabecita linda.
El cuerpo del alfiler es igual de todoterreno que el anterior, y se vende en distintos largos. La diferencia, su cabeza de cristal.
Si estás trabajando con tejidos con textura, gorditos o con trama abierta, el alfiler tiende a perderse de vista y a escurrirse entre las fibras. La preciosa bolica hace de tope ;)
Son más caros, pero también se te extravían menos, recuperarlos del suelo es mucho más fácil…
Existe una versión en plástico, pero no puedes planchar encima y el alfiler también tiende a ser de peor calidad en general.

Flores afiladas.
Ultra fino, ultra largo y con cabeza plana.
Es muy muy práctico cuando necesitas sujetar mucho grosor sin deformarlo apenas. O cuando tienes formas muy intrincadas, curvas muy cerradas y no quieres hilvanar… (yo nunca hilvano).
Pros: se puede coser a máquina sobre él, se comba fácil pero es muy resistente.
Contras: de fino que es, pincha mucho y tiene tendencia a quedárse clavado a tu piel. No es grave, pero a veces da pereza exponerse a la autolesión XD Ah! Y es muy caro.
Aún y todo hay retos que solo este alfiler consigue salvar.

El rey.
A mí este alfiler me da la vida. Puedo bocetar las Ladies sin que apenas tenga presencia en el efecto visual, es casi como una puntada. Para sujetar elementos y hacer pruebas viene muy bien. (Lo venden como alfiler para appliqué y quilting.)
El único inconveniente es que es gordito y hay tejidos que no puede atravesar fácilmente.

Los fuertes.
Yo los conozco household pins, que vendría a ser algo así como alfileres domésticos. Son muy gruesos (0,75mm) y a diferencia de los demás, son de hierro.
No es que sean habituales en costureros, pero el universo textil es muy amplio…
En mi caso los uso para sombrerería, al clavar la tela al molde de madera se necesita resistencia porque la otra herramienta en juego es el martillo.
Pueden venir muy bien para hacer trabajos de tapicería.

Elegancia victoriana.
Largos larguísimos, casi 5cm de alfiler. Gorditos, un poco más que los anteriores, 0,78mm. Acero coronado con una preciosa bola negra de vidrio. ¡Me encantan!
Yo no les doy demasiado uso por el tipo de trabajos que hago, pero son muy buenos para tejidos de punto y babosos (siempre que tengan una trama amplia y no muy prieta). Y, como no, son los mejores para lo que se inventó este tipo de alfileres, las puntillas y encajes.

Los bonitísimos.
Alfileres de entomología. Me consta que se usan en costura porque se compran también en mercería, pero no les veo ninguna ventaja respecto a los más comunes. Tienen más o menos las mismas carácterísticas que los primeros, de largo y de grosor. Estos son de acero templado lo que les da una pátina antideslizante. ¡Igual son útiles para gasas y sedas! No se me había ocurrido… Probaré.
Yo los compré porque cómo resistirme a unos alfileres completamente negros.

Unos consejos generales:
– Compra buenos y del grosor adecuado. El alfiler atraviesa la tela, si no lo hace limpiamente puede estropearos el tejido o dejar un agujero considerable.
– Cuando el tejido es rígido o el trabajo con mucha capa, un alfiler finito te ayudará a unir las piezas sin deformarlo o estropearlo. (cueros, acolchados…)
– Vete adquiriéndolos con la calma. Como en todo, no se necesita tener el material perfecto para ejecutar una labor.
– Si ves alguno que te entra por el ojo, cógelo. Es fácil que en algún momento sea el adecuado para algo concreto (que Marie Kondo me perdone por este consejo)
– El consejo anterior solo es aplicable si los alfileres son BUENOS. De lo contrario, probablemente te arrepentirás y acabará en la basura. Los alfileres pueden ser (de hecho son) bonitos, pero no son objetos decorativos. Si no son de buena calidad sirven para poco.
– Por último, como ya he dicho antes, una buenísima manera de adquirirlos de calidad es yendo a mercerías o tiendas especializadas. De esta manera matas dos pájaros de un tiro, no solo te van a dar algo mínimamente decente, sino que además contribuyes a que esos maravillosos comercios sigan existiendo. ¡Vivan las mercerías!